Lo que cambia cuando el diagnóstico se hace antes de tocar el color
Cada cabello que llega al salón trae su propia historia: un rizo que perdió forma, una base teñida que ya no encaja con la piel, canas que aparecen solo en las sienes. Trabajamos con esa realidad concreta, no con una idea ideal de cabello.
Diagnóstico antes de la fórmula
Revisamos porosidad, elasticidad y el historial de tintes en medios y puntas. De ahí sale la mezcla, no al revés.
Rizos que respetan su patrón
Cortamos en seco y trabajamos el rizo sin alisarlo para medir. Así el volumen queda donde debe quedar.
Canas integradas, no tapadas
Mechas finas alrededor del rostro para difuminar el contraste y evitar la línea dura al crecer la raíz.
Fibra primero, color después
Si el cabello está debilitado, posponemos la coloración y hacemos reconstrucción con keratina en sesiones separadas.
Rutina real para casa
Champú sin sulfatos, mascarilla cada diez días, acondicionador sin enjuagar en medios y puntas. Lo justo y sostenible.
Agenda reducida, sin prisas
Un servicio por franja para poder explicar qué se puede lograr y qué no antes de empezar.
Puedes ver el detalle de cada caso en
balayage sobre base castaña con canas
y en
reconstrucción con keratina en rizo decolorado.